Los 101 de Ronda: Crónica personal edición 2011

 Datos GPS de mis  101k de Ronda,  aquí

Clasificación provisional  101k Ronda 2011 (Ojo! Servidor muy inestable) 

Kilómetro 99 de carrera. El Tajo de Ronda a medianoche, desde el arranque de la “Cuesta del Cachondeo”. Foto: Mayayo.

Era la primera vez que visitaba esta clásica de los 101 kilómetros de Ronda y reconozo que me vuelvo muy a gusto tras conocerla. De entrada íbamos Dallas y yo con bastante aprensión y sin otro objetivo que el terminar, cada uno a su ritmo. La aprensión, provocada por los comentarios contrapuestos que todos los años se oyen de esta carrera: Muchos entusiastas y algunas críticas feroces. El objetivo, forzado por la recuperación de lesión en mi caso y la falta de entrenos en la de Ana. Tras los 700km de asfalto de rigor al volante hicimos entrada en Ronda para ir directos al Bar La Farola, según previsto. Una clara en la terraza y al jaleo: Recogida de bolsa del corredor en la Alameda, paseo por la mini-feria y tras pensarlo un poco renunciamos a la cena oficial de la pasta para poder dar una vueltina por la ciudad y cenar por ahí.

Amanecer sobre las Sierras de Ronda. Con 101k y 24h por delante:  “¿Qué me pongo, Doctor?”

La mañana sale muy voluble, cubierta de nubes “panza de burro” que van y vienen por toda la Sierra. La meteo promete que irá a mejor y levantará durante el día, dudas y más dudas. “¿Que me pongo? ¿Que dejo?” La carrera permite dejar dos bolsas de corredor: km58 (Setenil) y Km78 (Cuartel del Tercio). Mudas y equipos secos que serán vitales si le da por jarrear, veremos

Más de 7.000 participantes vamos llegando hasta el punto de largada de los 101 de Ronda 2011, el campo de futbol: Ciclistas (2.800) y duatletas (500) saldrán por delante, marchadores/corredores (3.700) media hora después. La salida rodada nos pilla a Ana y a mí aún haciendo cola para entregar las bolsas de carrera, agobiados. Llamada de Jaime y Pepe para arrancar la carrera juntos…imposible. Seguimos en la cola, ahora ya con tensión por si el cohete nos pilla aquí. Empieza a llover. Dallas dejará  bolsa para ambas paradas. Por mi lado, dejo equipo solo para el k78, pues calculo llegar allí con la última luz.

Al no haber presión de competir, salgo con todo lo posible ya encima: Frontal, mallas largas, bastones, muda larga seca, chubasquero gordo, etc… El hombre del tiempo tuvo razón y al levantar las nubes acabé cocido y recocido con todo eso a cuestas en carrera hasta la noche. Aun así, en casos como este mejor errar por exceso, creo.  Un beso a Ana y cada cual a la suya. Aupa!

Colas bajo la lluvia, a 15 minutos del cohete. Tensión. Foto: Mayayo

Chupinazo y salida de la prueba, más fluida de lo que esperaba. En seguida nos cruzan por todo el casco urbano de Ronda. Mucho público animando la travesía, una constante que se repetirá en cada pueblo y casi en cada cortijo que pasemos durante cientouno kilómetros. Una sorpresa agradable este público de la comarca, pendiente y amable con los corredores como -desgraciadamente- no hemos logrado que ocurra aún en las carreras del Guadarrama. Al paso del Puente nuevo bajamos directos saliendo de Ronda para buscar veredas y caminillos. Toca buscar el ritmo adecuado, y de salida me encuentro bien, muy bien.


Trazado y perfil de los 101km de Ronda 2011. D+ 2.231m


Casi sin darme cuenta, los primeros 20k (lap1) me salen a ritmos de 5´42″, sorprendentemente cómodo. Pero dando la vuelta al circuito Ascari se me acaba la fiesta, con un pinchazo de aviso en el gemelo. Toca desplegar los bastones y cambiar el trote ultrero por la marcha. Bastante arriesgado era venirse por Ronda tocado como para volver a casa hundido. El cambio me funciona y siguen pasando kilómetros. A veces se hace duro ir viendo pasar a los compañeros sin poder trotar más que a ratos sueltos. Otras veces disfruto saboreando los paisajes y sensaciones serranas sin más presión que llegar a meta sano y salvo.

Corriendo a la vera del Circuito Ascari. (k22 aprox) La Sierra de Ronda en su esplendor. Foto: Mayayo.

La carrera tiene cuatro grandes subidas, tal como destaca el perfil. Al superar la primera, de Arriate a Pto Salinas, llamo a Ana. Suena animada y entera. Alegría y vuelta al bastoneo bajo el sol. Durante toda la ruta, las vituallas serán de lo más completo. Quizá sea el ultrafondo más arropado que nunca he visto en este sentido: Aljibes cada cinco km, y casi a la par plátanos, naranjas e isotónica. Eso sí, poca variedad en sólidos, pues solo en 2 puntos de carrera  (Ascari y Setenil) podremos comer otra cosa hasta el km78. Tanto plátano ingerí que aún hoy en casa ando colgándome por las lámparas🙂

Del Pto Salinas a Alcalá del Valle están quizá los kilómetros mas cómodos y golosos de correr de toda la prueba. Anchas pistas planas o en suave bajada que permitirían dejarse ir a 5´30-6  sin castigo alguno.  Solo aquí se me hará dura la penitencia del bastoneo y la marcha, pero es lo que toca. Me van pasando equipos al trote. Llega desde atrás Mario, compañero del Trágame que para un momento a saludarme. Lo veo marchar trotando suave a su ritmo, con envidia de peatón.🙂

Bajada a Alcalá del Valle (k51,5) Paso del ecuador de carrera.

La llegada al primer punto de repostaje amplio en Setenil no me aporta nada. No dejé bolsa prevista aquí al llevar todo a cuestas desde la salida. Al paso del pueblo, dos espectadores me ofrecen agua y un plátano que agradezco de veras. Sigo camino, rumbo a la segunda de las grandes subidas de carrera. El plan de llegar, tras coronarla, de bajada al 78k del Tercio con la última luz del día se cumple a rajatabla. Serán cosa de las 9 o así cuando alcanzo el segundo gran centro de recarga. Repostaje a fondo, cortesía de La Legión: Sopa de pollo, arroz tres delicias, pan, salchicha y hasta un kitkat que me sabe a gloria. Muda seca y más ropa de abrigo, que se me viene la noche. El frontal lleva 78k al cinto conmigo, ahora sale ya en lo alto. Tras 25 minutos en boxes, toca volver a la pista bien abrigado y gozando la última luz del día.

Salgo justo a tiempo para oír el toque de corneta y la arriada de bandera. Me impresiona ver a todos los militares a mi alrededor -tambien los que van en carrera- clavarse al suelo a las primeras notas, estén donde estén y saludar.

Equipo al paso por el techo de carrera (km70). Una gran forma de disfrutar la prueba. 

La carrera de los 101 kilómetros de Ronda tienen además una larga tradición de prueba por equipos de cinco miembros. En mi zona de carrera, pude coincidir con decenas de ellos, la mayoría militares. Toda una lección compartir esos kilómetros con legionarios, guardias civiles, zapadores, logistas, cazadores de montaña, transmisiones y hasta con el Regimiento Inmemorial del Rey.  Hacia el tercio final de ruta cada equipo llevaba algun miembro tocado o hundido. Y ese “manejo” interno de bajar el ritmo para proteger al más débil del grupo a la vez que no entregar nunca la cuchara (el palo que lleva cada equipo, en este caso)  para seguir vivos en carrera me resultó emocionante. Ví arreones épicos bajo calambre para no frenar al grupo;  parones en seco de equipo para arropar una lesión…en fin, un privilegio. Quizá algún día vuelva para correrlo así, ha de valer la pena.

Ya en plena noche, tras una durísima ascensión a la Ermita toca encarar la última bajada a buscar los pies del Tajo de Ronda. Por mucho que duelan las piernas, llegar a ese punto alrededor de la medianoche es una delicia. La vista de todo el Puente Nuevo iluminado contra los cortados, e irlo remontando por la empedrada senda de la “Cuesta del Cachondeo” fue el momento más dulce de carrera. Entré en Ronda a la una y media de la mañana, bajo los aplausos de rondeños, militares y resto del público. Una sensación que me hizo correr por el asfalto sin sentir dolor alguno, hasta cruzar meta en 14h37. 

Tras pasarla me sentí contento y entero, aunque -ahora sí- dolorido de arriba abajo, como corresponde a toda prueba de ultrafondo. Rápido a cenar y abrigarse. Saludo a Fali, leyenda ultrera del Sur, y devoro rápido macarrones, pollo empanado y yogur para irme cojeando calles arriba hasta la cama. Cientouno recuerdos se vienen conmigo.

La meta se mantiene abierta toda la noche y más aún. Siguen entrando marchadores hasta que a las 11 de la mañana venzan las 24 horas reglamentarias del plazo. Desayunamos rápido para poder ir a animar a los últimos mohicanos: Valientes o insensatos, según se mire, que han elegido pasar la noche entera por las Sierras antes que buscar reposo y abrigo. Verles arrastrarse por el Puente Nuevo en la última hora de carrera, exhaustos y marcados por la aventura pero ya todos con la meta en la mano y una chispa de orgullo en los ojos, explica mejor que cualquier podio porqué hacemos estas cosas.

Como siempre ocurre en toda prueba de ultrafondo, los 101 Kilómetros de Ronda son una prueba muy exigente. Piden muchos y variados recursos: Saber entrenar, elegir material y vituallas, disponerlos, dosificarse o arriesgar…incluso saber renunciar. Por eso quiero felicitar a todos los que tomaron la salida en el campo de fútbol bajo la lluvia, cargados de ilusión por cruzar el Puente muchas horas despues, lo hicieran o no. La pelea es lo que vale.
¡Enhorabuena cientouneros!

Pensando en 2012…un hombre sería afortunado de poder compartir más de cien kilómetros con cuatro compañeros. Y volver los cinco juntos a cruzar el Puente Nuevo 13 horas despues :-)

Si quieres ver algo más de otros ultratrails que hemos recorrido, aquí 

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Info recopilada por Mayayo para Carrerasdemontana.com