Leyenda de los dos faros. Gran Canaria

*Amanecer en la Playa de las Canteras. Gran Canaria.
 

Los gallegos lo llaman “Santa Compaña”.

Los guanches hablan también de un extraño grupo de almas en pena que vagan por Gran Canaria. Cuentan que en una de las últimas noches del invierno se van congregando lentamente en un rincón entre dunas, junto al mar. Parece

que hace unos años era apenas un puñado de isleños los afectados -malditos por algún endemoniado- pero cada año el grupo de espectros crece y absorbe más voluntades.

Dicen que con la última campanada de la medianoche, el gran grupo gime y aúlla a la luna mientras se ponen en marcha iluminados por fuegos fatuos. Jadean y se arrastran por las dunas de Maspalomas, sin descanso hasta encontrar su faro. Y desde allí, giran por un barranco para perderse hacia las alturas de la isla entre la negra noche.

No se sabe mucho más de esta extraña legión…
Algunos juran haberlos visto seguir subiendo, subiendo toda la noche murmurando hechizos entre dientes: “Longius, tardius…” . Dicen que les han visto saludar al amanecer desde la roca más alta de toda la isla, el Pico de las Nieves. Y que despues, vuelven a perderse por los barrancos entre pinares, hacia el norte, cayendo como cantos de piedra arrastrados por la corriente.

Dicen los expertos, que el hechizo del que son presa (la “maldición ultra”, lo llaman) les empuja a seguir, seguir sin descanso por barrancos y quebradas para buscar un segundo faro. Aquel que corona el Auditorio Alfredo Kraus en la playa de las Canteras. Y solo allí, atravesada por completo la Gran Canaria de Sur a Norte, se ven los desgraciados espectros liberados del sortilegio que les esclaviza.

Esta de hoy 5 de Marzo es la noche que, cuentan, toma cuerpo la leyenda. Estando en la Isla no podemos por menos que intentar ser testigos de la misma. Los locales nos han avisado de que tomemos precauciones. Más de una vez han visto algún ingenuo visitante atrapado tambien entre las luces de la procesión y encadenado al conjuro, vagando con los espectros por los barrancos entre los dos faros.

Supersticiones, seguro…. 😉

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