Crónicas del ultra trail mont blanc 2009

*La clasificación completa final de los 166k la teneis aquí.
*Las fotos oficiales podeis verlas aqui

-“Enorme, bárbaro, descomunal, interminable….”

No, no es un argentino describiendo su más querido miembro, sino mis pensamientos mientras entramos a la farmacia de Chamonix sobre la odisea que estamos a punto de emprender. Falta menos de una hora para la salida, y ya completamente vestidos de romanos hemos querido comprobar los pesos.
La báscula me dice: 92kg con todo, incluidos 5kg de mochila y bastones. De ellos, 1,5L son mi reserva de agua. El resto: comida, luces y ropa de abrigo para la primera noche. Según el simulador oficial de la organización con ese peso y mis marcas, necesitaré casi17.000 calorías (¡!) para completar los 166km, regadas con casi 40L de líquidos. Con estas necesidades, no es raro que muchos ultreros curtidos abandonen con problemas gástricos.


*Paseos previos por Notre Dame de La Gorge. (S XVII)

Hoy culminan dos hermosas semanas de vacaciones alpinas, compartidas primero con Dallas y Pedro, luego tambien con Alex y Marijo venidos para los 98k de la CCC. Wild y yo hemos podido reconocer los senderos de carrera a fondo. Nuestro plan, completarla en 40h. Son seis horas por debajo del límite, un buen margen de seguridad. Ultimos besos y abrazos. Por fin, allá vamos….

*28ago. 18.30h Salida de los 2.385 dorsales del UTMB 09.

Salimos del pueblo a paso de desfile, por la congestión de corredores y público. Sabemos que el 40% no cruzará la meta. Tensión. Salida hermosa, por el cariño de la afición que nos rodea. Enervante, por la enorme presión contenida que necesitamos aliviar. Apenas se abre el camino, la manada se arranca a 5 mpk por los tramos iniciales, hasta encarar el primer ascenso fuerte, Col de Voza. Antes de darse cuenta, han pasado ya 21k y tres horas, y la noche cae sobre nosotros mientras el pueblo de St Gervais entero nos anima. ¡Espectacular!

* LLegando a La Gorge, para arrancar la dura subida a Bonhomme.
Pedro y yo, sin buscarlo, hemos acabado juntos según se va cerrando la noche, y así atravesaremos valles y collados de Francia a Italia. Bajo una noche de niebla, viento y frío, cruzaremos los puertos de Col Bonhomme, Croix du Bonhomme, La Seigne (primeras luces), Areté Mont Favre. Por fin, caeremos a Courmayeur a las 10.15h. Atrás quedan los primeros 78k, recorridos en 15.45h a ritmo de mitad del pelotón.
Pasé demasiado frío por error propio: Dejé mi ropa de abrigo fuerte (goretex, forro, etc..) en la bolsa de la organización de Courmayeur. Quería protegerme al máximo en la segunda noche del agotamiento y la hipotermia, pero la jugada salió al revés.
La meteo, inestable toda la semana, salió dura en la primera noche. Mal. En el torso llevaba apenas una camiseta de coolmax y un cortavientos windstopper para cubrirme. En los pasos de 2.500m de altura, entre la niebla y el viento cortante, mucho desgaste y tiritonas. Aquí en Italia luce ya el sol, y parece un buen día para seguir la pelea. Por delante, “sólo” nos quedan 88km y seis puertos de montaña 🙂

*Reorganizando los 5kg de mochila en Courmayeur, para encarar el día.
No dejan pasar al público. Devoro unos macarrones para desayunar y me salgo a comentar con Ana. Recibimos una gran alegría: Alex acaba de completar los 98k de la CCC en 24h35m y puesto 956. ¡Enhorabuena Alex!
Pedro, completa su desayuno y sale por delante en nuestro UTMB. La luz le impulsa, y en las 10h horas hasta el crepúsculo supera a casi 500 compañeros. Tremendo. Salgo 10 minutos por detrás, y voy encarando las pendientes italianas. Sol a plomo durante horas. Tambien desgasta, pero tras el frío nocturno acumulado hasta agradezco la chicharrina. Bertone, Bonatti y Arnuva van quedando atrás. Mantengo un ritmo medio en el pelotón. En todo el día apenas adelanto 150 puestos, casi todos abandonos.

*Llegando a Arnuva: 94k y 21h de carrera. El público, siempre ahí.

La chicharra calla en seco al llegar a la frontera suiza. En Col Ferret llegamos a 2.500m de nuevo, para ser recibidos por niebla y viento gélido. Gore-tex de inmediato, guantes, gorro, y cerrar escotillas. Noto que he pagado demasiado por la primera noche. Me enfrío muy rápido y tirito fácil. Bajo sin pausa hasta La Fouly. Veinte minutos para ponerme una muda seca y larga, más repostaje. Chequeo rápido: Dolores fuertes en pies, rodillas y piernas -cómo no- pero ninguna herida relevante. Salgo por fin rumbo a Champex, mientras va cayendo la noche.
En los primeros 10k suave y rápida bajada, terreno para relajarse antes de los 47k de traca final, que incluyen 4 subidas en progresión: Champex, Bovine, Las Tseppes y La Teté.
Oscila mucho la temperatura: Zonas de calor húmedo se alternan con tramos venteados fríos. Pese a la ropa de abrigo y haber tomado bien de sopa, sigo estando muy frágil ante el frío. Al menor soplo, me tapo hasta arriba.
Aquí bajando relajado es el momento para estudiarse ante lo que queda de montaña. No me gusta. Voy muy bien de tiempo, entre los 1.000 primeros dorsales en carrera. Piernas muy doloridas, pero castigadas en la medida justa. El sueño como si nada, muy fresco de cabeza. Pero el frío, ufff…. Aunque se va serenando la meteo, no logro entrar en calor realmente. Y así veo arriesgado volver a pasar otros tres puertos de 2.000m en plena noche, con tramos de casi 0ºC y las fuerzas mermadas tras casi 30h de pelea.
Largo debate interno. Decido completar mi carrera con la subida a Champex donde está esperando Ana, y allí dejarlo. Subida final triste, muy triste. Se me hace eterna, no quiero en realidad llegar. Cruzo el control. Tras un rato de comida y abrigo sigo pensando lo mismo. Me levanto y me acerco despacio a la “benévole” que me corta el chip de la muñeca.
Mi UTMB 2009 ha durado 123k y 28h38m. Lo más largo y duro que hice hasta hoy, pero aún así lejos de completar el reto propuesto. Al salir de la carpa, las estrellas brillan enormes en lo alto.
El retorno con la organización, en el “autobus de los zombies”. Va recogiendo acompañantes y corredores de Champex para devolverlos a Chamonix. El ambiente a bordo es tan lúgubre que apenas arranca el motor, el chófer apaga las luces. Sí, mejor no vernos las caras…
Ana y yo caemos de vuelta al hotel sobre las 3 de la mañana, pero no quiero dejarme ir. El móvil canta por sms cada control de Wild, que sigue peleando por los puertos. La noche se alarga. Desayunando recibimos el aviso final: “He pasado la Flegere”. Rápido a meta para saborear el momento. ¡Allí está! Pedro cruza la meta como finisher del UTMB en 40h39m. ¡Bravooo!
*Pedro cruza la meta en el puesto 655: 166k en 40h39m. ¡Enhorabuena!

Generaciones de alpinistas han repetido un mismo mantra, sin descanso: “La montaña siempre estará ahí, esperando” Y hoy, mirando atrás sigo pensando que hice bien. Para 2.010 pienso ya en volver, para tocar esas estrellas. Y de nuevo, compartir la aventura con los protagonistas de la foto, y otros insensatos.
Ya falta menos….
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