Subida a San Miguel

El domingo pasado se celebró en mi pueblo la ya tradicional subida a la ermita de San Miguel, situada en la cima de la sierra del mismo nombre. Teóricamente debería haberse celebrado el 28 de septiembre, pero las lluvias continuas de ese fin de semana retrasaron la historia.

Allí fui con mi madre y con mi novia, además de con otras 100 personas. Cristina y yo subimos a buen ritmo, sin prisa pero sin pausa. Hace unos años arreglaron un poco la senda haciéndola más evidente y quitando algunas ramas y arbustos bajos, de modo que es imposible perderse. Eso sí, hay una pendiente media en la parte final del 15%: se suben unos 200m en 1.3 km aproximadamente, con tramos de más del 20%.

Al principio Cristina tardó un poco en encontrar su ritmo, pero al poco rato se habituó a la continua subida y terminó muy bien, disfrutando de las vistas desde la altura y del buen día que hacía. Para colmo, venía con un poco de agujetas porque dos días antes salió a correr (hay que preparar la carrera del CSIC, claro ^^), pero la subida la hizo fenomenal y creo que le vino bien para eliminar esas agujetas. Es probable que repitamos más veces esto salir a andar y subir por el monte.

Tras tomar un pequeño avituallamiento allí (fruta, agua, bocadillos los que quisieron) nos bajamos por el mismo sitio. Aunque la bajada es por tierra, sin piedras grandes ni nada, al principio bajamos con cautela. Pero en cuanto Cristina se habituó al terreno fue capaz de trotar por muchas de las zonas, siempre con cuidado de no darnos un piñazo, claro. Al bajar seguimos trotando un poco hasta llegar al pueblo. ¡Y decía que tenía agujetas!

Lo pasamos bien, andando y corriendo un poco durante algo más de dos horas, subiendo, bajando … y con ganas de repetir. ¿Se puede pedir más? Sí, no haber sido tan tonto de olvidar la cámara de fotos. Cuándo aprenderé …

¡Enhorabuena por tu primera cima!

PD: Mientras la gente se tomaba el bocadillo yo aproveché para bajar desde arriba y volver a subir corriendo sin parar (1.3km y 200m de desnivel en cada tramo). La bajada la hice en 6′ y la subida en 10’20”. La gente me miraba raro cuando subía corriendo por segunda vez. Hubo tramos al subir en los que las piernas ardían por la pendiente. Hacía años que no iba por allí y, mira por donde, creo que he encontrado una zona bonita y cañera al mismo tiempo para fortalecer subiendo y mejorar mis bajadas. ¡Y al lado de casa!